* Citas Bíblicas 

Biblia del Vaticano, disponible en Web: http://www.vatican.va/archive/ESL0506/3W_2.HTM

 Les dijo Jesús: “Yo soy el pan de la vida. El que venga a mí, no tendrá hambre, y el que crea en mí, no tendrá nunca sed.” (Jn 6, 35).

 ”Porque esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que vea al Hijo y crea en él, tenga vida eterna y que yo le resucite el último día.” (Jn 6, 40).

“El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día.” (Jn 6, 54).

 Jesús les habló otra vez diciendo: “Yo soy la luz del mundo; el que me siga no caminará en la oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida.” (Jn 8, 12).

 Le dice Jesús: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí”. (Jn, 14, 6).

* Cita del Catecismo

IGLESIA CATÓLICA. Catecismo de la Iglesia Católica. La profesión de la fe cristiana (2a Sección). Los símbolos de la fe. Creo en el Espíritu Santo (Capítulo 3). Creo en la resurrección de la carne (Artículo 11). Morir en Cristo Jesús. La muerte-El sentido de la muerte cristiana. Editorial Lumen, Buenos Aires, 1992. Pp. 239-242.

               Para resucitar con Cristo, es necesario morir con Cristo, es necesario “dejar este cuerpo para ir a morar cerca del Señor” (2 Cor 5, 8). Es el encabezado con el que comienza esta reflexión del Catecismo, en la cual se desarrolla el tema de la muerte entendida como el paso para la resurreción. Esta muerte del hombre es comprendida como el final de la vida terrena, también como una consecuencia del pecado que, a saber, es el último enemigo del hombre, y debe ser vencido. Pero esta muerte fue transformada por Cristo, quien también la sufrió y la transformó en bendición. Gracias a Él, esta tiene un destino positivo, y la persona que ha sido bautizada, puede morir en Cristo y resucitar en Él. Así la vida del creyente no termina, se transforma adquiriendo una mansión eterna en el cielo. 

* Obra de Referencia 

LATOURELLE, René. Búsqueda y don de sentido. En: LATOURELLE, René y FISICHELLA, Rino. Diccionario de Teología Fundamental. Ediciones San Pablo (2a Edición), Madrid, 1992. Pp. 1356-1360.

              El hombre es una pregunta sobre sí mismo y sobre el sentido último de su vida, es para sí mismo un enigma y permanentemente busca darse respuestas. Esta búsqueda se realiza desde diversas posiciones ante la vida, entre ellas destacan: a) Esperar de esta la respuesta a todas las aspiraciones humanas, b) Una actitud pesimista y nihilista que no espera nada de la vida y sólo piensa en la muerte, c) Una actitud de existencia rebelde en la que cada uno se siente dueño y propietario de la verdad, y por último, d) Una posición consistente en reconocer que el hombre está infundido de una exigencia de absoluto que le permite reconocer un sentido a la existencia y a la muerte. Para todos estos modelos, el cristianismo responde con el don de sentido que es revelado y ofrecido en Jesucristo. Él representa la plenitud de sentido en un mundo que busca el sentido perdido, Él es esa fuente siempre viva de sentido. Su mensaje alcanza al hombre en lo más íntimo de su ser y sacia en el esa búsqueda.

* Libro

VIDAL, Marciano. Para conocer la Ética Cristiana. Editorial Verbo Divino, Navarra, 1999. Pp. 129-151.

                ”La vida humana tiene un valor que va desde el comienzo hasta su fase terminal”, es el capítulo que desarrolla este libro, y para eso se divide en cuatro sub-capítulos: 1) Presenta una ética fundamental y coherente de la vida humana, esto con el objetivo de enfrentar el oscurecimiento del valor de la vida. Esta ética busca justificar el valor de la vida desde su raiz. 2) Expone las distintas acciones humanas que ponen en riesgo la vida y faltan a su debido respeto. El aborto, la eutanasia, el suicidio, la pena de muerte y la tortura son presentados de acuerdo a sus características, causas y valoración moral. 3) Presenta los argumento, juicios y aseveraciones que los datos científicos, opiniones públicas y doctrina del magisterio han defendido sobre el valor de la vida. 4) Se ofrecen posturas históricas sobre el valor de la vida humana basadas en la doctrina tradicional.

* Artículo de revista

MARTINI, Carlo María y MARINO, Ignazio. Diálogo sobre la vida. En: DELFAU, Antonio (Dir.). Revista Mensaje. Impresiones Grafic Andes, Santiago, 2006. Pp. 26-36.

                El cardenal Martini y el científico Marino llevan a cabo un diálogo cuyo tema central es la vida humana. Representa un encuentro entre ciencia y ética cristiana. Los grandes temas que desarrollan son: El inicio de la vida y los modos diversos de nacer, la fecundación heteróloga y su distinción de la fecundación homóloga, la investigación sobre las células madre embrionales, los embriones congelados, las adopciones por solteros, el aborto, el VIH y SIDA, el fin de la vida por eutanasia, las medidas para prolongar la vida e interrupción del tratamiento, y la ciencia en el sentido del límite. Desde los fundamentos científicos que tiene la vida, realizan una reflexión ética y moral en la cual valorizan enormemente su maravillosa esencia, pero también ponen en discusión y tela de juicio todo aquello que es considerado un peligro o amenaza para esta.

ÁLVAREZ VERDES, Lorenzo. La “nueva vida” en Cristo: interrogantes a la bioética. En: DE MINGO KAMINOUCHI, Alberto (Dir.). Moralia. Revista de Ciencias Morales. Artes Gráficas EFCA S.A., Madrid, 2007. Pp. 113-138.

                El concepto “vida” ha tenido una importante evolución en su significado a lo largo de los siglos. El pensamiento clásico griego consideraba la vida como una condición general común a todos los vivientes, no se podía hablar de “vidas” en plural, ejemplo de ello es que para Platón el universo es un viviente. En el periodo helenístico, entre los estoicos, la vida aparece como el fenómeno experiencial por autonomasia, pues convivimos con el mundo como un único organismo. Pero con la llegada del neoplatonismo emergen con evidencia las contradicciones entre el monismo anterior y el dualismo platónico (alma-materia). Para el hombre hebreo del Antiguo Testamento, la vida es la duración temporal del hombre que termina con la muerte, sin embargo, se dan luces de una vida futura que se plenifica en el Nuevo Testamento. A diferencia del hombre griego que es centro de su propia vida, en el Nuevo Testamento el verdadero centro de la vida es Dios, y como tal, esta vida es indestructible y eterna. Así, a través de Jesucristo, el cristiano es hijo de Dios y resucitará en Él. Ahora bien, ¿cómo se entiende o explica esta “nueva vida en Cristo” desde la bioética?.

* Recurso Didáctico

Disponible en Web:    http://www.iglesia.cl/especiales/semanavocacional2005/fichas/jovenesdoc.doc             

             La actividad que se propone consiste en una reflexión personal y grupal sobre el sentido de la vida a la luz de San Alberto Hurtado. Está pensada especialmente para jóvenes de Cuarto Medio que están a punto de egresar y deben decidir qué harán en su futuro, hacia dónde irán, es decir, descubrir la vocación que orientará el sentido de sus vidas. El desarrollo general del encuentro es el siguiente: El animador comienza invitando a ponerse en presencia del Señor, comparte con los alumnos el por qué de la reunón y el tema a reflexionar, luego, entre todos hacen lectura de la reflexión del Padre Hurtado “El rumbo de la vida” y se deja espacio para una breva reflexión personal. En seguida, en parejas o tríos desarrollan algunas preguntas que deberán ser compartidas entre todos, y finalmente el a imador realiza una reflexión del encuentro y trminan rezando la oración por las vocaciones acompañada de un canto.

* Lectura en Internet

JUAN PABLO II. Veritatis Splendor. Carta Encíclica. Jesucristo, luz verdadera que ilumnina a todo hombre. Disponible en Web: http://www.vatican.va/edocs/ESL0044/__P2.HTM

                 Durante toda su vida, el hombre costantemente es tentado por Satanás a apartar su mirada del Dios vivo y verdadero, cambiando su verdad por la mentira. Sin embargo, ante todas estas tinieblas que lo acechan, Dios crador sigue infundiendo su luz en la vida humana y pese a todas las adversidades alienta al hombre a alcanzar el pleno conocimiento que le de el verdadero sentido a su vida. He ahí la razón por la que el hombre no puede eludir todas las preguntas fundamentales como: ¿Qué hacer?, ¿de donde vengo?, ¿hacia donde voy?, preguntas que encuentran su más plena respuesta en Jesucristo que es la respuesta misma a todas estas interrogantes. Es la Iglesia la que tiene la misión de ofrecer a todos la respuesta que brota de la verdad de Jesucristo y de su Evangelio, los pastores y el sucesor de Pedro deben esforzarse por cumplir fielmente esta tarea para que todos tengamos vida en abundancia.

* Imagen en Internet

Sentido de la vida